martes, 1 de febrero de 2011

OSTEOCONDRITIS -(DOLOR EN EL PECHO QUE CAUSA ALARMA)


Las dolencias torácicas son causa frecuente de sobresaltos y visitas a centros hospitalarios, ya que nos remiten a la posibilidad de sufrir un infarto. Lo cierto es que este síntoma puede presentarse en muchas ocasiones por problemas mucho más benévolos, como osteocondritis, además de causar gran angustia entre los pacientes y sus familiares, obligan a que el personal médico se encuentre capacitado para efectuar diagnósticos certeros con prontitud.

La osteocondritis, también llamada síndrome de Títese o condritis esternocostal, es la inflamación de los cartílagos que unen a las costillas con el esternón (hueso plano situado en la parte central del pecho) y que representa un problema relativamente común en jóvenes y adultos, a la vez que poco frecuente en niños menores de 10 años.
Si observamos la anatomía del tórax con detenimiento podremos notar que las costillas y el esternón forman una protección muy sólida, pero también que esta “coraza interna” puede expandirse para permitir que los pulmones aumenten de volumen durante la respiración. La estructura que permite dicho ajuste de tamaño es la articulación condroesternal, donde se localiza el cartílago costal. Este tejido suave, flexible y resistente es el que se inflama cuando se presenta osteocondritis, aunque siendo más precisos podemos decir que dicha lesión se denomina costocondritis cuando sucede en la porción del cartílago costal que se une a la costilla, y esternocondritis en caso de que el padecimiento se presente en la zona próxima al esternón.

En ocasiones se ignora la causa exacta de este padecimiento, pero en muchas otras se asocia a:
***Golpes o presión en la región de las costillas. Cargar objetos pesados, hacer algún esfuerzo físico importante y sufrir caídas o choques accidentales al practicar deportes suelen ser causa de dolor en el pecho.
***Dormir en posiciones incómodas. Descansar sólo sobre un costado o boca abajo puede ocasionar presión extra en la caja torácica, haciendo más difícil su expansión, afectando a los cartílagos.
***Tuberculosis. Es una infección en vías respiratorias causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis; genera tos persistente, fiebre, escalofríos, fatiga y pérdida de peso, pero en ocasiones también afecta a las articulaciones (tuberculosis osteoarticular, condropatía tuberosa).
***Enfermedades sistémicas. Aunque menos frecuente, la osteocondritis también se presenta en quienes sufren padecimientos que afectan a varios órganos del cuerpo y se relacionan con inflamación, como artritis reumatoide (dolor, entumecimiento e hinchazón de articulaciones), artritis psoriática (idéntica a la anterior, pero asociada a manchas rojas en la piel) y lupus eritrematoso sistémico (cuando las defensas del organismo sufren alteración y atacan a tejidos propios, como tendones y cartílagos), y yo agrego la hiperlaxitud articular ya que la inflamación de cartilagos es frecuente y el dolor muscular también.

La queja más común que reportan los pacientes es, sin duda, dolor en el pecho, que puede ser leve y durar sólo un par de días, o tan severo y persistente que la recuperación tarda varias semanas. Asimismo, las molestias pueden presentarse de manera gradual o repentina, y aunque por lo regular se restringen al área de las costillas superiores, llega a irradiarse (extenderse) a los brazos y hombros, generando angustia en quien lo experimenta por creer que se encuentra ante un evento cardiaco inminente.

Sin embargo, cabe señalar que el dolor característico de osteocondritis es de origen articular o reumático, por lo que suele manifestarse o aumentar de intensidad con el movimiento (resulta particularmente incómodo estornudar, toser o levantar objetos) e incluso con el incremento de tensión emocional o estrés, ya que conllevan la tensión de distintos músculos en el pecho.

Es común que el médico familiar determine la presencia de casos leves o moderados de osteocondritis en el consultorio mediante la elaboración de historial médico y exploración física; durante esta última, el paciente reporta dolor cuando se ejerce presión sobre la articulación condroesternal, al girar la cintura o cuello y mientras mueve los brazos.

Sin embargo, cabe mencionar que los casos severos y que generan dolor súbito son remitidos a urgencias, ante todo por el temor de que las molestias en la zona del pecho sean síntoma de otras condiciones de suma gravedad, como infarto, obstrucción de las vías sanguíneas que alimentan a los pulmones (trombosis pulmonar) o ruptura del esófago.

Cuando el paciente ingresa al servicio de emergencias es interrogado por el personal médico tanto para conocer sus síntomas como para detectar si hay alguna alteración en su estado de conciencia; también es obligatoria la medición de presión arterial, frecuencia cardiaca y respiratoria, además de que se llegan a tomar temperatura, rayos X y muestras de sangre, sin descartar la exploración de la región abdominal. En ocasiones el diagnóstico de osteocondritis se confirma mediante la aplicación de pequeña dosis de anestesia o analgésicos (infiltración) en la conexión entre el cartílago y el hueso, con lo que se suspende el malestar.

El tratamiento de recuperación dura en promedio de 2 a 4 semanas, y consta de las siguientes medidas.

**Si el paciente presenta alguna enfermedad respiratoria que generan tos o estornudos, ésta deberá tratarse para prevenir la expansión involuntaria y violenta del tórax. **No se deben levantar o empujar objetos pesados, y es aconsejable no recostarse ni dormir sobre el lado afectado. En ocasiones puede ser útil aplicar vendaje torácico para ayudar a la recuperación de la caja torácica. **Algunos médicos recomiendan la práctica de ejercicios que consisten en respiraciones lentas y profundas o movimientos con los brazos, ya que pueden ayudar a los cartílagos. **Las molestias pueden ser controladas con el consumo de algún analgésico de venta libre, también poniendo el brazo del lado dolorido a descansar sore un pañuelo agarrado por el cuello (como cuando llevamos un yeso). **Cuando los síntomas son muy severos, es posible repetir la infiltración, en ocaciones se dificulta respirar y el dolor toma el brazo haciendo que se vuelva inutil, si uno trata de respirar con inspiraciones cortas sentimos que nos falta el aire pero al hacerlo de forma rápida podemos sobreoxigenarnos y como consecuencia tener mareos.

Por último, es importante subrayar que este problema, aunque suele generar un buen susto, se resuelve de manera favorable y no representa riesgo alguno para la salud de quien lo padece, aunque cuando se relaciona con enfermedades como tuberculosis o lupus (ataque de las defensas del organismo a sus tejidos propios), su erradicación depende del tratamiento del padecimiento de origen.

NUNCA DEJEN DE CONSULTAR CON EL MÉDICO..., SÓLO ÉL SABE SI EL EPISODIO NO ES CARDÍACO !!!!!

Fuente:

http://www.saludymedicinas.com.mx/articulos/1872/osteocondritis-dolor-en-el-pecho-que-causa-alarma/2

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