lunes, 2 de mayo de 2011

LESIONES DEPORTIVAS (segunda parte)


1º-FRACTURA DEL METATARSIANO POR SOBRECARGA
2º-SÍNDROME COMPARTIMENTAL POR EJERCICIO
3º-TENDINITIS POPLÍTEA
4º-TENDINITIS AQUÍLEA
5º-DOLOR FEMORORROTULIANO
6º-DISTENSIÓN EN LA MUSCULATURA FEMORAL POSTERIOR (Desgarro de isquiotibiales)
7º-SÍNDROME PIRIFORME
8º-ESGUINCE LUMBAR (Dorsalgia del levantador de pesas)
9º-EPICONDILITIS LATERAL (Codo de tenista)
10º-EPICONDILITIS MEDIAL (Codo de jugador de golf, codo de jugador de baloncesto, codo de portador de maletas)
11º-TENDINITIS DEL MANGUITO DE LOS ROTADORES (Hombro de nadador, hombro de tenista, hombro de lanzador, síndrome de pinzamiento subacromial)
12º-ESGUINCES DE TOBILLO


13º-TRASTORNOS ASOCIADOS CON DOLOR EN TALÓN
14º-SÍNDROME DEL ESPOLÓN CALCÁNEO
15º-BURSITIS POSTERIOR AL TENDÓN DE AQUILES(Deformidad de Haglund)
16º-FRACTURA DE LA TUBEROSIDAD POSTEROLATERAL DEL ASTRÁGALO
(Fractura debida a flexión plantar en la que se produce un impacto sobre la tuberosidad del astrágalo por el borde posteroinferior de la tibia)
17º-BURSITIS ANTERIOR AL TENDÓN DE AQUILES (Enfermedad de Albert)
18º-NEURALGIA DEL NERVIO TIBIAL POSTERIOR
(Término que se refiere normalmente al dolor que se extiende siguiendo el curso del nervio tibial posterior)


19º-TRASTORNOS ASOCIADOS CON METATARSALGIA
La metatarsalgia, un término general para describir el dolor en la zona anterior de apoyo del pie, puede deberse a lesión de los nervios interdigitales o a alteraciones de las articulaciones metatarsofalángicas
20º-DOLOR DEL NERVIO INTERDIGITAL
21º-DOLOR EN LA ARTICULACIÓN METATARSOFALÁNGICA
22º-HALLUX RIGIDUS (Artrosis de la primera articulación metatarsofalángica)

Esta es la lista de las lesiones más frecuentes en una persona común que practica deportes, tambien son las que podemos encontrar nosotros pero tal vez con mayor frecuencia o en deportes menos riesgosos.



La causa más frecuente de lesión muscular o articular es el uso excesivo (sobrecarga). Si se continúa con el ejercicio cuando aparece el dolor se puede empeorar la lesión. El uso excesivo puede deberse a no respetar el descanso de al menos 48 h tras un ejercicio intenso, independientemente del grado de preparación.

Cada vez que se someten a esfuerzo los músculos, algunas fibras se lesionan y otras usan el glucógeno disponible. Debido a que sólo las fibras no lesionadas o aquellas que conservan una función glucolítica adecuada funcionan bien, el ejercicio intenso solicita el mismo esfuerzo para menos fibras, aumentando la probabilidad de lesión. Las fibras tardan 48 h en recuperarse y aún más para reponer el glucógeno. Los deportistas que trabajan a diario deben someter a esfuerzo diferentes regiones del cuerpo.
Sólo los nadadores pueden tolerar un esfuerzo intenso y otro más leve a diario. Presumiblemente, la flotabilidad del agua ayuda a proteger sus músculos y articulaciones.

Los músculos, tendones y ligamentos se pueden lesionar cuando están débiles para el ejercicio (se pueden fortalecer mediante ejercicios de resistencia, con pesos progresivos). Los huesos se pueden debilitar por osteoporosis. Las articulaciones se lesionan con más frecuencia cuando los músculos y ligamentos que las estabilizan se encuentran débiles.

Las anomalías estructurales pueden ejercer una sobrecarga irregular en determinadas regiones corporales (p. ej., dismetría). La carrera en pistas con bancada o terrenos con desnivel requiere un mayor esfuerzo de la cadera de la pierna que golpea contra el suelo, aumentando el riesgo de dolor o lesión en esta zona.

El factor biomecánico que produce con más frecuencia lesiones en el pie, pierna o cadera es la pronación excesiva (giro del pie después de contactar con el suelo) durante la carrera. Después de la pronación, el pie gira hacia la cara plantar lateral (supinación), después se eleva sobre los dedos antes de despegar del suelo y desplazar el peso hacia el otro pie. La pronación ayuda a prevenir las lesiones distribuyendo la fuerza del impacto contra el suelo. La pronación excesiva puede producir lesiones por un giro medial excesivo de la zona inferior de la pierna, provocando dolor en pie, pierna, cadera y rodilla. Los tobillos son tan flexibles que, durante la deambulación o carrera, los arcos tocan el suelo haciendo que éste parezca poco profundo o ausente.

El pie cavo tiene un arco muy elevado. Mucha gente que parece tener un pie cavo tiene en realidad un arco normal con un tobillo rígido, por lo que la pronación es muy escasa. Estos pies absorben mal los impactos, por lo que aumenta el riesgo de fractura por sobrecarga en los huesos del pie y la pierna.

Tratamiento inicial:
"RHCE": El tratamiento inicial para la mayoría de las lesiones deportivas es RHCE (reposo, hielo, compresión y elevación). El reposo debe comenzar inmediatamente para reducir al mínimo la hemorragia, la lesión y la tumefacción. El hielo limita la inflamación y reduce el dolor. La compresión y la elevación reducen el edema.

La parte lesionada debe estar elevada. Sobre la parte lesionada se debe colocar una bolsa de frío o llena de hielo picado (que se adapta mejor) o en cubitos envuelta en una toalla. Se aplica un vendaje elástico sobre la bolsa de frío y alrededor de la parte lesionada sin comprometer el flujo sanguíneo. Después de 10 min se retira la bolsa y el vendaje, pero se mantiene elevada la zona lesionada. Se alternan 10 min con frío y sin éste durante 60 a 90 min, varias veces al día durante las primeras 24 h. Puede existir una vasodilatación refleja después de 9 a 16 min tras la aplicación de hielo y dura unos 4 a 8 min tras su retirada. Por estas razones, el hielo se debe retirar si se produce vasodilatación refleja o después de 10 min, pero se puede volver a aplicar a los 10 min de su retirada.

Inyecciones locales de corticoides. Las inyecciones de corticoides periarticulares o intraarticulares pueden aliviar el dolor y reducir la inflamación y son un complemento útil a los analgésicos y el reposo. Sin embargo, también "inhiben la función de los fibroblastos y el depósito de colágeno", por lo que pueden retrasar la cicatrización. Las inyecciones de corticoides reducen de forma significativa la vascularización del tendón, que puede producir necrosis, aumentando el riesgo de rotura. La inyección se debe hacer en la proximidad pero no en el espesor del tendón. Los tendones de carga que han sido infiltrados son más débiles que los no infiltrados durante unos 15 meses. Las inyecciones intraarticulares repetidas pueden hacer que el cartílago pierda su aspecto hialino y se vuelva blando y con fibrilación. Las inyecciones esporádicas pueden evitarlo.

Ortosis. La pronación excesiva se trata con frecuencia mediante ortosis (plantillas). Pueden ser flexibles, semirrígidas o rígidas y se pueden extender en dirección proximal a la cabeza de los metatarsianos o proximal o más allá de los dedos. La mayoría de las plantillas para corredores son semirrígidas y se extienden hasta un punto proximal a los dedos. Las buenas zapatillas para correr deben tener un contrafuerte de talón rígido para controlar el retropié, una montura para evitar que el pie se deslice medialmente sobre la ortosis con pronación excesiva y un reborde almohadillado para evitar que el tobillo gire excesivamente hacia adentro. También deben dejar espacio para la plantilla, que suele reducir un número la anchura del calzado.

Para poder ver cada dolencia con más detalle dejo este enlace, espero que les sea útil:
http://www.euskalnet.net/lmpipaon/lesiones/lesiones/lesiones.htm

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